15 jun. 2010

Martín junta toda la ropa que acaba de quitarse. La pone sobre la sillita y se dirige a la cama. Se acuesta y comienza a pensar en todas las cosas que hizo durante el día: Pinté la cerca, Bañé al perro, leí el periódico, eran las noticias más tristes… Pasan las horas, una, dos y Martín no puede dormir.

Se levanta por un vaso de agua. Regresa a la cama. Aún no puede dormir.
Se levanta por leche tibia. Regresa a la cama. Aún no puede dormir.
Se levanta al baño. Regresa a la cama. Aún no puede dormir.

Enciende la lámpara y toma el libro del buró. Se entretiene en las historias contadas por aquel argentino. Se siente dentro de cada cuento; él es el personaje principal, ya sea una mujer, un hombre o un animal, ese es él: Martín.

Son las cuatro de la madrugada, todavía no concilia el sueño. Se levanta de la cama. Toma su ropa que está en la sillita y se decide por fin a lavarla.

4 comentarios:

azpeitia dijo...

Relatos cortos de la vida vulgar, que a veces tienen el interés de lo que nosotros también compartimos y nos ocurre a menudo...mi felicitación por tu fácil forma de escribir...un abrazo de azpeitia

BOMBA H dijo...

A vida é insone.

Fabiana Navarro dijo...

Me recuerda a algo parecido que me paso. Muy lindo tu blog!!!
Saludos

Ziysanma dijo...

Martín es poco de todos. Es esa vida vulgar que menciona azpeitia, pero que nos hace humanos.

 

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