20 jun. 2010

Martín desearía tener los mejore tenis. La mejor televisión. El mejor perro. Anhela tanto… tanto, tanto ser el mejor en todo. Ser el mejor profesor del magisterio. Ser el mejor vecino de la colonia. Y se esfuerza día a día en lograrlo.

En la colonia, Martín es el encargo de organizar las juntas vecinales. En la escuela, es el profesor encargado de de organizar todos los eventos conmemorativos del año. Él trata de participar en todas las actividades que lo formen o que lo hagan ver como el mejor en todo.

Sin embargo, nunca es recompensado por lo hecho. La directora lo considera el hombre más estúpido, inmaduro y manso de la escuela. Le ha dado todas esas oportunidades sólo porque los demás no quieren hacerlas. En su colonia, los vecinos lo odian. Sólo van a las juntas porque Martín regala café y galletas.

Nunca nadie le ha hablado sobre esto. Por lo cual, Martín continua en ese camino a la perfección. Se esfuerza día con día. Noche con noche. Martín quiere, desea, anhela ser el mejor hombre que jamás haya existido. Y al menos cree que puede llegar a serlo un día no muy lejano.

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