3 jun. 2008

Estoy frente a un gran dilema, el día de hoy voy a salir con mi madre para platicar lo que haré de mi en los tiempos venideros. Es un poco difícil hablar con ella, es una persona muy cerrada que me considera antes que nada su chiquitín, el cual no ha crecido lo suficiente para poder desempeñar una vida social amplia, y por lo tanto un segundo punto, lo que nunca se atreve a decirme, inmaduro, al cual pueden hacer dudar, al que le pueden vender semillas a cambio de oro.

Así que la enfrentare con alma y raciocinio, porque es mi vida y me dispongo hacer de ella lo que desee. Sé que me dirá millones de pretextos para detenerme y mantenerme en casa como lo hizo con mi hermana Brenda, una mujer que en la preparatoria era bellísima, sin embargo los comentarios desalentadores de mi madre hicieron de ella una persona tímida y sin confianza, engordo bastante, no salía de la casa y obviamente no se quitaba la pijama en todo el santo día, pero en fin, yo trate de hacer mucho por Brendis pero no puede, ahora haré mi parte.

La cita es a las 5 pasado meridiano en el restaurante de la calle Bolívar, un lugar en donde la especialidad son los tacos, es agradable la comida en este lugar, pero lo mejor es que existen demasiadas distracciones para que mi madre se meta de lleno en el problema, espero que así sea más fácil llegar y decirle toda la verdad. Una verdad que he escondido durante algunos meses, y la única de la cual no se ha podido dar cuenta.

En este momento me siento muy nervioso, abandono la casa para dirigirme al lugar, me voy a pie ya que así tratare de manejar los nervios a mi conveniencia, no obstante el ver a las señoras me recuerda aquella cara arrugada y fría de mi madre, luego veo a las parejas y no puedo imaginar como sería la vida casado con una mujer como mama, ha de ser toda una pesadilla, gritos por aquí, golpes por allá y cero entendimiento en todo el lugar. Son las 4:45 y ya estoy llegando, es buen tiempo para refrescar la garganta con una deliciosa cerveza, vicio que adopte al entrar a la preparatoria y que no es bien visto por mi progenitora, no es un vicio en el sentido estricto de la palabra, me agrada tomar cerveza algún que otro viernes, pero para una señora que culpa a todos por sus fracasos es un buen personaje para culparlo por su fracaso en el amor.

- Ciao mama, ¿cómo estas?, ¿qué tal tu día en el trabajo?
- ¿No que íbamos a platicar de algo importante?, no vengo a ser tu compañera de parranda
- Es solo una cerveza, no me hace nada de malo y en verdad de lo que quiero hablar es importante
- ¿Qué tan importante?, no me salgas con estupideces de que quieres que te preste dinero
- ¡Ay mama!
- Buenas tardes, me llamo Patricia, les dejo la carta para que puedan ordenar
- Viste que destapada esta la mujercita, de seguro ha de ser una zorra cualquiera y me he fijado que te hecho una miradita, de seguro ha de...
- ¿Qué vas a ordenar?
- Si me invitas a comer ten aunque sea un poco de respeto para tu madre que viene muerta del trabajo
- Mira, no quiero caer en discusiones tontas, solamente quiero pasar un rato agradable contigo
- ¿Agradable? que va niño, si lo que quieres es quitarme dinero
- Esta bien, pues vámonos y dejemos todo esto en paz, no estoy de humor para estas tonterías
- No, disculpa nene, quiero una orden de tacos

A estas alturas del partido, lo único que deseo es gritarle, ¡mama vete al diablo!, pero necesito tanto hablarle de este punto, no se la razón de decirle todo, tal vez por el simple hecho de que es mi madre y la quiero enterar de todo lo que me pasa y pasará.

- Pues yo quiero una torta de pierna
- Esperemos a la zorra pechugona mientras comienzas a soltar la lengua
- Pues mira, tengo que decirte que... no se como decirlo... me quiero casar

En este punto mi madre casi pierde sus ojos, se querían salir, arrancar la piel que los rodea para después metérmelos en la boca y como si fuesen bombas explotaran dentro de mi, su rostro que había recuperado el semblante serio se transformo, era una cara horrible, que nunca había visto en toda mi vida, las arrugas se marcaron más, era un rostro...

- ¿Y con quién? no me digas que con Susana, esa cualquiera
- Cualquiera no mama, por favor no utilices esos términos
- Pero si es una cualquiera, de seguro en este momento te ha de estar poniendo los cuernos
- Mama, porque dices eso de Susana, pensé que te caía bien
- Pues me cae bien de lejos, es como si fuera el juguete de mi niño
- Ya te diste cuenta que no es mi juguete, la amo y me voy a casar con ella
- Pero su familia, es horrible. Una bola de borrachos fiesteros
- Si, pero no me voy a casar con ellos
- Pero te van a volver un borracho, te comerán vivo
- Solo quería decírtelo, no quiero que te expreses mal, ni que....
- Buenas tardes, que van a ordenar
- Una orden de tacos y una torta de pierna por favor
- Los tacos sin aguacate, porque de seguro me muero
- Ja ja ja, mi madre siempre de graciosa
- ¿Y de tomar?
- Una jarra de agua, por favor

Me ha salvado la mesera, si no en ese instante hubiera arrancado del cuerpo aquella cabeza de pelo largo y lisio, la hubiera hecho rebotar en la pared, que manchara todo el lugar de color rojo, para después aventarla en la pecera que estaba al lado de nosotros y que los peces devoraran todo la piel hasta quedar el cráneo.

- No conoces el mundo chiquitín, por eso te sorprendió
- Conozco el mundo que quiero, para que ir y buscar más si después lo voy a tirar
- Hijito, piensalo bien, no es la indicada
- ¿Cómo sabes que no lo es?, ¿eres psíquica o algo del estilo?
- No, pero soy tu madre, que te cambio los pañales, que te dio...
- No, no sigas con esa porquería
- Aquí esta su orden
- No es porquería, es la verdad

Con estas palabras daba inicio al festín y se metía el primer taco en la boca, ya no podía seguir la charla con ella, sabia que tomaría el papel de la madre que desea el bien para su hijo, pero no, no me lo tragaría una vez más, eso lo había utilizado durante toda mi infancia y juventud, pero aquí se acababa, era de tomar mis riendas, de despertar al verdadero Mauricio, el que se imaginaba en vez de actuar.

- Pues pudrete mama, cuidate mucho que yo me voy con Susana

Me levante y golpee su cabeza, un sape, certero, apenas que hiciera aquel ruido extraño y chistoso, para así dejarle todo claro, no es una agresión, solo un jugueteo malvado, pero no se lo que hacia del todo, porque cuando lo recibió, escupió el pedazo de taco sobre el plato, ahí me di cuenta que escapaba de ella, que ya no me tendría más, que era libre, así que recapacite y regrese para darle un abrazo y decirle cerca del oído

- Perdoname, te amo, pero no creo que tu lo hayas hecho.

4 comentarios:

Daniel dijo...

No se si esta historia sea verídica o no, pero pareciera mi vida narrada en unos cuantos parrafos.
Increible.

Ziysanma dijo...

No, no es verídica, Daniel. Que bueno que te guste, hace mucho tiempo que la escribí.

Anónimo dijo...

Si puedes matarla hazlooo sabes cual es el unico motivo por ke no mato a la mia por que tengo miedo de irme presoooo..... si no existiera ezoo ya la hubiese destrozadoooo en pedazoss.... y los hubiese llevadoo por todos lados para ke nuncaaa la encuentren...

Anónimo dijo...

matala yo ya lo hise jjejejej hazlo y di que esta enferma y no quiere ver a nadie despues de un tiempo puedes decir que murio

 

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