8 jul. 2010

Cuando llueve, Martín se pone triste. Se espanta con los rayos. Se espanta con los truenos. Le espantan las gotas de lluvia al escucharlas caer.

De pequeño, Martín se escondía en el sótano de la casa cuando llovía. Algunas veces buscaba a su mama. Intentaba cantar canciones infantiles. Inventaba juegos. Creaba diferentes situaciones para evitar pensar en la lluvia.

Ahora de grande. Martín, desde su escritorio ve las gotas de lluvia. No se mueve de ahí. Se enfrenta a ellas. Enciende un cigarro. Su mano tiembla. Sus piernas tiemblan, pero él sigue ahí. No importa lo que escuche. No importa lo que vea. Está decidió a no temerle más a la lluvia. Siente su pantalón tibio. Siente su pantalón mojado. Sabe que la lluvia continúa espantándolo.

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